miércoles, 17 de septiembre de 2008

Ciencia y religión en la axiología.

== El diálogo ==
Sócrates es despertado por su amigo Hipócrates, que muy excitado, le dice que acaba de llegar a la ciudad el famoso [[sofista]] Protágoras, y le conmina a dirigirse inmediatamente a la casa en que se aloja para disfrutar de sus enseñanzas. Sócrates le previene contra la habilidad de los sofistas, que considera peligrosa para el alma, aconsejándole prudencia. Ambos acuden a la residencia donde se aloja Protágoras. que se encuentra rodeado de varios filósofos y estudiantes. A partir de este momento, el diálogo transcurre entre Sócrates y Protágoras, con intervenciones puntuales de otros contertulios.

Sócrates le interroga sobre las ventajas de sus enseñanzas. Protágoras contesta que mejoran a la gente, pero el primero no se conforma con la respuesta y le pide que explica en qué la mejoran.

El tema principal de discusión es la naturaleza de la [[virtud]]. Para Protágoras, la virtud es única, pero tiene diversas partes, cada una con su facultad propia, a la manera que el rostro es uno, pero tiene cinco órganos de los sentidos. Asímismo, la virtud se puede enseñar, lo mismo que cualquier técnica o habilidad. Los hombres pueden acceder a alguna de las partes, pero no a todas, siendo la principal, la [[sabiduría]]. Justifica el que de padres buenos salgan hijos malos, o de padres malos, hijos buenos, por la disposición de los hijos, lo mismo que si se les enseñase a tocar la flauta.

Sócrates no cree que la virtud se pueda enseñar y ambos se enzarzan en una discusión con numerosas preguntas, ré`plicas y contrarréplicas, en la que los demás personajes hacen de público y de jueces. Sócrates reprocha a Protágoras que elude sus preguntas con respuestas demasiado largas, para desviar la atención.

Finalmente, declaran la cuestión como demasiado compleja, declarándose mutua admiración y respeto.

No hay comentarios:

Datos personales

SOY GALILEO, NACI EN MÉXICO D.F. SANO, BUENA ACTITUD, ALTRUISTA, SERIO PERO FELIZ, EXTREMO, PRAGMÁTICO Y SIEMPRE INESPERADO.

Archivo del blog